Línea por línea el fútbol se nutre de pequeñas sociedades que contribuyen a la mejora individual y a la continuidad del juego colectivo. Desde que Julián Alvarez aterrizó en el Atlético de Madrid, a Diego Pablo Simeone le ocupa y le preocupa encontrarle un acompañante que haga explotar todo su potencial a su delantero de cabecera. El jugador franquicia del club atraviesa una mala racha goleadora —un tanto en los ocho últimos partidos de Liga— que el técnico argentino interpreta como pasajera. Sin mencionarla, Simeone aludió este miércoles a la inquietud de su compatriota las semanas previas a su reciente primera paternidad. “A veces no hace falta hablar y otras veces conviene hablar de cosas que no son de fútbol y sí de la vida, que también son importantes. Más allá de un futbolista hay una persona, y lo importante es que la persona esté bien”, reflexionó el técnico. “Aparecerá cuando más se le necesite, ojalá lo haga como en el derbi, que apareció cuando perdíamos 1-2, primero pegó un tiro al palo, luego metió el gol de penalti y de falta después”, le defendió el capitán Koke en vísperas de la semifinal de la Supercopa. Bajo la calima que flotaba sobre el campo de entrenamiento adyacente al estadio King Abdullah de Yeda, fueron varias las carantoñas que Julián Alvarez recibía de sus compañeros. El vestuario le mima, mientras Simeone trata de asentarle un compañero de faena. La campaña pasada, el elegido fue Griezmann. El Cholo insistió mucho en la necesidad de que se buscaran, pero se encontró con una versión rebajada del galo. En el inicio de la presente temporada fue Baena, al que el preparador argentino centró su posición con vistas a explotar su pase y su disparo en las inmediaciones del área tanto para hacer goles como para abastecer a Julián Alvarez. La lesión del almeriense en la primera jornada truncó ese propósito. Cuando regresó, por las bajas en el centro del campo, Baena ejerció de todocampista sin poder fijarse por detrás del goleador argentino como pretendía el Cholo. El último intento de Simeone de buscar una mixtura ideal con La Araña es Alexander Sorloth, con el que en este curso había probado en partidos puntuales. Uno de ellos fue el derbi liguero en el que el Atlético se basó en el juego aéreo y en los centros al segundo palo para barrer al Madrid (5-2). La fórmula del bombardeo aéreo puede ser repetida esta noche contra el Madrid (20.00, Movistar).Desde las dos derrotas ligueras consecutivas en el Camp Nou (3-1) y San Mamés (1-0), la pareja se ha estabilizado en el once de Simeone. Sorloth nunca había sentido tanta confianza para jugar de inicio como acompañante de Julián Alvarez. “Desde que llegó, está en su momento más regular de juego, nos da situaciones diferentes para los delanteros. Lo necesitamos con ese hambre que tiene y su fortaleza física nos da patrones para atacar de distintas maneras. Necesitamos tenerlo como está, el equipo necesita a Sorloth”, admite Simeone. No sentirse titular estuvo a punto de provocar su regreso al Villarreal el último día del pasado mercado veraniego. La temporada pasada, el atacante argentino y el noruego solo compartieron titularidad en una docena de ocasiones, en esta ya suman 10. El noruego ha logrado convencer a Simeone de que puede ser el acompañante del argentino, aunque la pareja aún no acaba de sintonizar. El tándem de perfiles es todo un clásico del fútbol, delantero alto que ejerce de referencia para bajar balones o peinarlos y segundo punta que satelitea para aprovecharlos. El problema es que Sorloth, pese a su envergadura, no tiene entre sus puntos fuertes dirigir bien las peinadas. Se siente más cómodo corriendo a los espacios que ocupándolos. Ahora se le ve más implicado para bregar con más ímpetu los balones largos y ha mejorado algo su acierto para prolongarlos y conectar mejor con Alvarez o los centrocampistas que se despliegan para sacar al equipo de su campo. Las estadísticas son significativas sobre la producción goleadora conjunta. En estos 10 partidos que han jugado juntos de inicio sólo han registrado una asistencia de gol de uno a otro. Fue ante el PSV en Eindhoven (2-3), quizá junto con la del derbi, la mejor actuación conjunta de ambos. Sorloth le regaló el tanto del empate a uno a Julián Alvarez. Esa noche, la estrella rojiblanca sintió que habían conectado bien. “Estuvo enorme en un partido difícil. Arriba lo ganó todo y nos dio mucho aire”, dijo el atacante argentino sobre su pareja tras la victoria en Eindhoven. El curso pasado, la buscada simbiosis deparó solo dos pases de gol de Julián a Sorloth. Poco para una dupla de un equipo que aspira a ganar títulos.

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