El hombre más rico del mundo y mano derecha de Donald Trump, el oligarca tecnológico Elon Musk, dejará “pronto” su papel en la Casa Blanca como asesor, compañero de fatigas del presidente y encargado de los recortes de gasto y personal en la Administración de Estados Unidos. Así lo ha comentado el propio Trump a varios colaboradores, según publican este miércoles varios medios estadounidenses. Las informaciones han motivado de inmediato una subida en las acciones de Tesla, fabricante de vehículos eléctricos del que Musk es consejero delegado.En un mensaje en la red social X, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, ha escrito: “Tanto Elon Musk como el presidente Trump han declarado públicamente que Elon se marchará como empleado especial del Gobierno cuando haya completado su increíble trabajo en DOGE [el Departamento de Eficiencia Gubernamental, la entidad creada por Trump y él para el recorte de personal y gastos y desmantelamiento de agencias del Gobierno]”.La información se dio a conocer cuando el multimillonario atraviesa horas bajas y parece comenzar a lastrar al propio Trump y su Administración republicana.Tesla ha registrado unos resultados más que decepcionantes en el primer trimestre del año, según los datos que ha divulgado este miércoles la empresa, que se ha visto arrastrada entre otras cosas por la impopularidad de su consejero delegado y la polarización que genera. Sus vehículos son objeto de boicots y protestas por parte de grupos ciudadanos opuestos a Trump.Y los intentos del oligarca de presionar a base de chequera en favor del candidato trumpista en las elecciones al Tribunal Supremo de Wisconsin, celebradas el martes, le han salido por la culata: pese a que el oligarca tecnológico puso más de 25 millones de dólares de su bolsillo para apoyar al aspirante republicano, la candidata progresista, Susan Crawford, se ha impuesto por 10 puntos de diferencia. Esos comicios se habían presentado como un referéndum en torno a Musk y su influencia en la vida política estadounidense, después de que el millonario fuera al Estado para hacer campaña y pagara a dos votantes republicanos un millón de dólares cada uno.Según el digital Politico, primero en dar la noticia, la marcha del empresario y activista trumpista será solo relativa, puesto que aunque tiene previsto dedicarse de lleno a sus empresas, mantendrá algún papel de apoyo en los círculos de la Casa Blanca y Trump.La cadena de televisión ABC News cita por su parte a fuentes de la Casa Blanca para indicar que los partidarios de Musk en la oficina presidencial rechazan que se haya empujado al empresario a marcharse. “Trump sigue contento con lo que Musk y su DOGE han hecho en recortes en el Gobierno, pese a las críticas del público y en los tribunales”, apuntan las fuentes a este medio.Trump había encargado al consejero delegado de Tesla y Space X que aplicara recortes en la Administración y desmantelara varios departamentos, entre ellos la agencia de ayuda al desarrollo (USAID) y el Departamento de Educación. Esa labor debía desempeñarla al frente del DOGE. Musk desarrolla esas tareas como empleado especial del Gobierno, una categoría que en principio solo le permite ejercer durante un máximo de 130 días.No está claro en qué momento expira ese plazo, puesto que no se sabe en qué momento exacto Musk se puso al frente del DOGE. Si fue en torno al 20 de enero —la fecha en la que Trump fue investido presidente—, los 130 días se cumplirían a finales de mayo.Según Politico, tanto Trump como Musk han decidido en los últimos días que el multimillonario se reincorporará próximamente a sus funciones al frente de sus empresas. El presidente y el oligarca habían indicado recientemente que el hombre más rico del mundo planeaba retirarse de su papel al frente del DOGE.El lunes, Trump declaró a los periodistas: “Creo que él es magnífico, pero también creo que tiene una gran empresa que gestionar. En algún momento va a volver. Él quiere eso”. Y Musk había declarado, por su parte, en una entrevista para el canal de televisión conservador Fox News que tenía confianza en que, para cuando se cumplieran sus 130 días como empleado especial del Gobierno, habría conseguido su objetivo de recortar un billón de dólares en gastos del Estado. En Wisconsin reconoció que su activismo político estaba perjudicando a Tesla.Esas posiciones representan un giro con respecto a hace apenas un mes, apunta Politico. Entonces, cargos de la Casa Blanca aseguraban que Musk se encontraba allí “para quedarse” y Trump encontraría algún camino para mantenerle como asesor después de que se cumplieran los 130 días.Inmediatamente después de la publicación del artículo periodístico, las acciones de Tesla, que al inicio de la sesión caían un 2% por los malos resultados de la compañía en el primer trimestre, dieron un vuelco y subieron un 3%. Los títulos de otras empresas, incluidas firmas que mantienen importantes contratos con el Gobierno, también registraron subidas.

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