Euroliga jornada 19Real MadridDubai BasketballLa noche se había torcido y lo que debería ser una especie de homenaje a Sergio Llull, que salió a la cancha después de ponerse 1.200 veces la camiseta del Real Madrid a lo largo de su carrera deportiva, se había convertido en una situación de crisis. El equipo de Sergio Scariolo se fue al descanso 14 puntos por detrás y una imagen en defensa muy pobre. El mallorquín es ya una leyenda que se sostiene sobre unas cifras imponentes. Este viernes, en la jornada 19 de la Euroliga, alcanzó también las 1.500 asistencias y ya hace tiempo que es el jugador que más partidos ha jugado nunca en la Euroliga (ya van 464). Pero el Madrid reaccionó en la segunda mitad, con 63 puntos, para sumar su undécima victoria (107-93).La primera mitad fue un despropósito defensivo para el Real Madrid, que parecía un equipo demasiado delicado al que no le gustaba remangarse y que llegó al descanso ondeando la bandera blanca después de encajar 58 puntos (44-58). El grupo de Sergio Scariolo no termina de mostrar continuidad en esta tarea y lleva varios partidos demasiado permeable en su aro. Los blancos no tardaron en detectar que estaban en otra noche enrevesada. Una más en Europa. A los 15 minutos ya sufrían en el marcador (36-43) y aunque el técnico italiano colocó otra vez en el tablero a Facu Campazzo, Mario Hezonja y Edy Tavares, el Dubái alcanzó el punto de ebullición.El equipo más exótico de la Euroliga, un rival que vive a 7.500 kilómetros de Madrid, ha completado una plantilla muy apañada que le permite transitar con mucha dignidad en su estreno en la gran competición europea. El conjunto de Jurica Golemac, que debutaba en el Movistar Arena, se creció al ver flaquear a su oponente bajo su aro y fue ampliando, jugada tras jugada, su ventaja hasta alcanzar los 14 de ventaja.El Madrid no sabía responder y seguía desangrándose en defensa, con 34 puntos encajados en el segundo cuarto. “Inadmisible”, como dijo Alberto Abalde al descanso. Su equipo no termina de derrumbarse en la Euroliga gracias a su rendimiento en su feudo -lleva ocho victorias en nueve apariciones-. No podían permitirse conceder casi 60 puntos en una mitad. Tavares estaba demasiado solo y tampoco conseguían resolver en ataque, muy estáticos, con un precipitado Andrés Feliz. Los minutos en el vestuario no debieron ser muy apacibles. El Real Madrid salió furibundo, dispuesto a recortar la desventaja y, sobre todo, a restañar la pobre imagen ofrecida en los dos primeros cuartos. Ahora era el Dubái el que no podía contener la marea blanca, que en menos de cuatro minutos prácticamente había liquidado su desventaja en el luminoso (55-58). Este Madrid era otro. Los pies alados de Campazzo volvían a volar y, con Abalde en la pista, vital en la remontada, Trey Lyles volvía a brillar y aportaba los puntos que echaban de menos en su bando. El Madrid respiraba con un parcial de 20-6 (64-64).Faltaba el último paso. La deshonra parecía saldada, pero el Madrid acabó el tercer cuarto con tareas pendientes (73-74). El trabajo defensivo iluminaba el ataque blanco, al fin liberado. El nivel de exigencia había subido, como demostraba el intenso Garuba mientras daba descanso a Tavares. Hezonja se sumó a la causa para terminar de someter al Dubái, ya sin respuesta. El Baskonia, por su parte, se derrumbó en la segunda mitad en el Buesa Arena ante el Fenerbahce y sufrió una abultada derrota (93-108).

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